17 | jul | 2013
Nota por: Vive Inteligente
| Fotografía por: Rebeca Nuño
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Leer es un momento de encuentro

Dentro de nuestra serie de verano Vive Inteligente retrata a mujeres emprendedoras. Rebeca Nuño, una de ellas, es arquitecta, diseñadora y creadora del círculo de lectura “Marginalia”.


Rebeca Nuño, creadora del círculo de lectura Marginalia.

Rebeca Nuño, creadora del círculo de lectura Marginalia.




VI: ¿Cómo surgió la idea de Marginalia?
Marginalia nace de la necesidad de tener un proyecto exclusivamente mío. Aparte del diseño y de la arquitectura siempre tuve una pasión por los libros. A través de los libros me entiendo, me descubro, me cuestiono. Llegué a sentir el deseo de compartir este tipo de relación con los libros, el deseo de transformar mi pasión en un proyecto más formal.
Tuve varias ideas hasta llegar a Marginalia. Primero imaginé una lavandería que rentaba libros, luego un café con un club de lectura. Pero después de poner en orden mis pensamientos me quedé con la simple idea de un círculo de lectura. No tanto por fomentarla, sino por vivir y compartir plenamente lo que pasa cuando leemos.


VI: ¿Qué es Marginalia?
Marginalia es un lugar de encuentro, es un foro en donde los lectores descubren que las historias de los libros son sus historias, que los personajes tienen voz, que caminan con ellos, que los encuentran en canciones, comidas, aromas, colores. Que leer es más que una actividad: es un momento de encuentro, es el inicio de un viaje a otras realidades, otros espacios y otras vidas.


VI: Cuéntanos del arranque de Marginalia.
Antes de tener el lugar físico para mi círculo de lectura, ya tenía a los lectores. Para encontrarlos mandé un sencillo correo para preguntar a quién le interesaba participar y compartir la lectura de novelas literarias. Escribí este primer correo haciendo la aclaración que no soy una experta en literatura, sino que una arquitecta que ama leer. Inicié con un grupo de amigos, pero poco tiempo después abrí Marginalia para el público general.


VI: ¿Dónde y cada cuánto se juntan los lectores de Marginalia?
Los lectores de Marginalia se juntan los sábados, cada dos semanas, en la Fábrica Literaria, ubicada en el Punto Central. La Fábrica Literaria, fundada por Ángeles Favela y Felipe Montes, es una empresa cultural dedicada al desarrollo literario de la comunidad, proceso que se lleva a cabo a través de concursos, talleres, conferencias, cursos de capacitación, asesorías y apoyo a autores.



VI: ¿Qué tan importante fue para ti formalizar el proyecto Marginalia?

Conforme avanzamos en la lectura de los libros, en Marginalia se va generando una intimidad en el grupo. Los libros son un espejo, abren los corazones y forman una relación muy de confianza. Por esta razón quise que todos los participantes sintieran que Marginalia es un proyecto serio y formal. Y también, que la confianza es recíproca.
Desde un principio no quise que Marginalia se pareciera a una simple reunión de amigas. Dentro de Marginalia hay compromiso: tenemos una lista y un plan de lecturas, y respetamos las fechas que acordamos. En el proceso de formalización de mi proyecto pasé también por la búsqueda de una identidad gráfica. Hoy en día Marginalia no tiene solamente nombre, sino que también cara, colores, y símbolos propios.


VI: Muchas veces asociamos los círculos de lectura con una pasión femenina. ¿Qué nos puedes decir sobre Marginalia? ¿Es solamente para mujeres?
Sí, es cierto, a los círculos de lectura los relacionamos con la presencia exclusiva de mujeres. Pocos hombres eligen la lectura de novelas de manera voluntaria. En general, los hombres escogen libros de negocios, pensando quizás que incluso su tiempo de lectura tiene que estar dirigido hacia resultados.
Me acuerdo de un artículo llamado “Un mundo sin novelas” en el que Mario Vargas Llosa cuenta como en ferias del libro o librerías se le acercan señores, con sus libros en la mano, pidiendo una firma precisando esto:



“Es para mi mujer, o mi hijita, o mi hermana, o mi madre; ella, o ellas, son grandes lectoras y les encanta la literatura”. Vargas Llosa les pregunta a estos señores: “¿Y, usted, no lo es? ¿No le gusta leer?” La respuesta rara vez falla: “Bueno, sí, claro que me gusta, pero yo soy una persona muy ocupada, sabe usted”.
Sí, lo sé muy bien, porque he oído esa explicación decenas de veces: ese señor, esos miles de miles de señores iguales a él, tienen tantas cosas importantes, tantas obligaciones y responsabilidades en la vida, que no pueden desperdiciar su precioso tiempo pasando horas de horas enfrascados en una novela, un libro de poemas o un ensayo literario.
Según esta extendida concepción, la literatura es una actividad prescindible, un entretenimiento, seguramente elevado y útil para el cultivo de la sensibilidad y las maneras, un adorno que pueden permitirse quienes disponen de mucho tiempo libre para la recreación, y que habría que filiar entre los deportes, el cine, el bridge o el ajedrez, pero que puede ser sacrificado sin escrúpulos a la hora de establecer una tabla de prioridades en los quehaceres y compromisos indispensables de la lucha por la vida.




VI: ¿Qué ha cambiado en tu vida desde que tienes el proyecto Marginalia?
Por el compromiso que ahora tengo, ya no leo lo que quiero cuando lo quiero. Tuve que introducir una disciplina de horarios en mis encuentros con los libros. Cambió también la preparación de mis lecturas. Ahora investigo más acerca de los autores, las críticas de los libros y sobre cuestiones de análisis literario.


VI:¿ Que es lo más bello que aprendiste en Marginalia?
Recordar la emoción de identificarte con un autor y verla en alguien más. Ver que en un semestre una de mis alumnas leyó seis libros, cuando antes me decía que se tardaba un año para leer un solo libro.


Más información:
Marginalia en Fábrica Literaria – Talleres literarios, formas de pensar, estilos verbales y pasiones literarias.

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