18 | may | 2013
| Fotografía por: Cristina Viehmann
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Hacking urbano - una nueva forma de expresión

El hacking urbano es un concepto genérico para una serie de intervenciones pacíficas, subversivas, en las que se hace uso de elementos ya existentes en el espacio público. Según el credo del hacking urbano, la ciudad es un sistema que puede ser cambiado desde dentro, por cualquiera que lo quiera intervenir, sin necesitar más que una idea.


El hacking urbano tiene como meta cambiar la función, el significado y las propiedades estéticas de espacios públicos a los que le faltan vida (baldíos, espacios abandonados u olvidados). Reúne acciones que convierten a la ciudad en un escenario para una nueva forma de expresión, a veces artística, otras veces social o política. El hacking urbano explota el espacio público como laboratorio creativo, dónde intenta cambiar la realidad de cada día de una ciudad.


En el marco del Festival Perfussion 2011 se organizó en la ciudad francesa Estrasburgo la primera escuela de hacking urbano. En esta escuela los participantes aprenden cómo llevar a cabo acciones en la ciudad, cómo montar actos de performance, y también organizar intervenciones artísticas en el espacio público.


Hoy en día existen personas que se dedican únicamente a las acciones de hacking urbano. El francés Florian Rivière, por ejemplo, es un hacktivista urbano. Rivière fundó en 2008 el colectivo “Democrative Creative” que se dedica a intervenir los espacios públicos para que la gente los vuelva a usar. Rivière usa tácticas cómo el do-it-yourself y el upcycling (el re-uso de basura y deshechos). Sus tácticas son espontaneas, salvajes, llenas de humor. Usa el juego, trampas y un sistema inteligente de instrucciones que convierten al espacio publico en un espacio interactivo. En una de sus intervenciones Rivière encontró una manera original de revindicar el suelo urbano para las personas usando carritos de compra abandonados para crear canchas deportivas en medio de un enorme estacionamiento.


Aunque tiendan ser subversivas o aparecer invasivas, las tácticas de hacking urbano tienen hoy en día cada vez una mayor aceptación, también a nivel gubernamental. El proyecto LANDSCAPE CHOREOGRAPHY, por ejemplo, es un proyecto de hacking urbano, apoyado por la Unión Europea, que une a varias ciudades europeas como Taranto (Italia), Cottbus (Alemania) and Cluj (Rumania). LANDSCAPE CHOREOGRAPHY está basado en tácticas interdisciplinarias e integra el arte publico, la arquitectura urbana y paisajística con un análisis socio-antropológico. El objetivo del proyecto es el uso espontáneo y creativo de espacios públicos abandonados para inaugurar un círculo virtuoso que incremente las nuevas formas de cohabitación social y cultura.


La capital irlandesa Dublin aceptó el hacking urbano como instrumento para hacer ciudad. Varios departamentos del gobierno local de Dublin adoptaron el hacking urbano como instrumento oficial para mejorar los espacios públicos.


En nuestra ciudad existen también cada vez más acciones de urban hacking. Algunos ejemplos serían: El Jardín Silvestre de Tampiquito, el Puente del Árbol del Tec (por Funkalab) y el proyecto Ráyale Primo (por Humana), una herramienta diseñada durante Citycamp Monterrey para que los vecinos de un vecindario expresen lo que quieren mejorar.


El mes pasado nuestra ciudad fue también sede del primer Hack Day, una iniciativa apoyada por ONU Habitat, dirigida a jóvenes entre los 18 y 30 años con ideas de aplicaciones para reinventar el espacio público. El premio del concurso, además de 2 mil dólares, fue una beca para el seguimiento e implementación de las aplicaciones.

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