01 | ago | 2012
Nota por: Rebeca Nuño Bortoni
| Fotografía por: Yörch
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Pequeños lugares en grandes ciudades

El tiempo no ha pasado en vano, los abundantes negocios familiares, de nuestra pequeña ciudad, donde podíamos encontrar productos de regiones cercanas fueron disminuyendo conforme crecíamos. Las panaderías que nos veían pararnos de puntas en los mostradores, las heladerías que nos apagaban el calor en los veranos, aquel queso que siempre estaba fresco en la mesa y el lechero que llegaba a casa fueron poco a poco siendo reemplazados por tiendas de autoservicio, supermercados y un ritmo que no da tiempo a conocer a los creadores de nuestra comida.


Hoy en día eso está cambiando, tenemos ahora el privilegio y la oportunidad de encontrar en esta ciudad pequeños diamantes que, entre mucho carbón, nos ofrecen los centros comerciales; están ahí, discretos y sin pretensiones esperando ser descubiertos. Me refiero a toda esta serie de negocios artesanales mayormente relacionados con la comida que hoy en día encontramos en nuestra ciudad.


Las experiencias son varias y les comparto estas vividas en el municipio de San Pedro. El pan volvió con Bread, que nos brinda toda la experiencia de una panadería. Ahí podemos encontrar desde croissants, pasando por baguettes, hasta conchas; su variedad es amplia como en las panaderías que conocíamos cuando pequeños, cada pan tiene su hora de salida, los puedes encontrar recién hechos, del día, al entrar te atrapa su aroma. La vitrina que te permite observar a los socios, dueños del negocio, Bernardo Flores y Alejandro Reyes, literal, con las manos en la masa, te hace perder un poco de cordura y la mayor parte de las veces salir con un poco más pan del que realmente necesitabas. Podrás recibir ahí también algún consejo de quien se encuentre en la caja, generalmente familiares de estos chicos emprendedores, que te recomendarán cómo conservar el pan por más tiempo fresco y algún otro consejo interesante.


Villa de Patos podría ser otro diamante, más escondido aún que Bread, en un centro comercial tras una escalera. Cada visita es un hallazgo, algo nuevo habrá, quesos, yogurt, aguamiel, leche, mermelada, todo traído desde General Cepeda y con oferta de productos orgánicos. Muchas de las veces encuentras una hermosa charola con un poco de “algo” a degustar. El lugar conformado por un pequeñísimo local, con piso de madera, un refrigerador al fondo y un sin fin de cajas de reja, te recibe y ofrece productos de excelente calidad con una atención personalizada.


Y la lista se va haciendo más grande, Theurel and Thomas que con delicadeza y sutilidad te presentan el macaron, que en sus palabras: “En su forma más pura el macaron francés es una confección de alta repostería, compuesta por harina de almendra y azúcar, en su centro atesora un relleno con sofisticados sabores.” Este pequeño postre que es un manjar, en la boca y a la vista, lo podemos encontrar ya en nuestra ciudad en un precioso local donde el sólo entrar es ya una experiencia.


Tenemos algo mucho más regional también en la lista, Los Tacos Azules, uno de nuestros desayunos favoritos que ahora se encuentra situado en el Taller Mecánico en Plutarco Elías Calles en Tampiquito, donde los sábados y domingos nos brindan un deleite de tortillas azules con guisos preparados con un sin fin de ingredientes que nos sorprenden.


Aparte de estar enfocados en ofertas de comida, estos nuevos negocios artesanales tienen varias características en común. Primero, todos se caracterizan por una propuesta auténtica y exclusiva, por una atención personalizada al cliente. Podríamos decir que ésta sería la ventaja competitiva decisiva para estos negocios. Segundo, todos éstos tienen y mantienen una conexión muy estrecha con sus clientes, a quienes los tienen muy bien ubicados. Tercero, estos nuevos negocios artesanales están muy conscientes del papel de las comunidades, que ellos mismos forman, basándose en gustos y pasiones compartidos. Mantienen vivos estos círculos de clientes a través de blogs, redes sociales y diversos cursos que ofrecen.


La tarea se está volviendo cada vez más divertida para nosotros los visitantes y consumidores de estos establecimientos que nos brindan una experiencia que habíamos olvidado. Los descubrimos, como dije antes, como diamantes entre carbón y los vamos entregando cuidadosamente como lo haríamos con esta piedra preciosa a quienes compartan con nosotros esta pasión por las experiencias y en este caso la comida.

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