05 | may | 2012
Nota por: Alejandra Solís Herrera
| Fotografía por: New Media MK
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Conciencia viral

El 5 de marzo de 2012 fuimos testigos del lanzamiento de una campaña revolucionaria que ha marcado el modelo para enlazar pueblo, iniciativa privada y Gobierno a través de Internet.


La pieza clave de la campaña es el documental Kony 2012, un video de 30 minutos con el propósito de concientizar sobre las acciones de Joseph Kony, el líder del grupo armado conocido como Ejército de Resistencia del Señor, o LRA por sus siglas en inglés, que opera en Uganda desde hace años sin una ideología clara pero cuyos métodos incluyen abducciones, reclutamiento de niños, esclavitud sexual y múltiples violaciones a los derechos humanos. Kony es un criminal cuyas ofensas le han valido desde hace años un puesto en las listas de los hombres más buscados por la comunidad internacional, sin que su detención se haya producido aún.


El documental fue creado por Invisible Children, una agrupación dirigida por jóvenes estadounidenses que trabajan por mejorar la situación en África Central, y ha brincado a la fama rompiendo récords y reglas no escritas del internet: con 100 millones de vistas en tan sólo los primeros 6 días desde su estreno, se le reconoce como la campaña de videos virales más exitosa en la historia a pesar de que dura casi 30 minutos –mucho más que la supuesta marca de 2 minutos en que las personas dejamos de prestar atención al contenido en la web.


Kony 2012 alcanzó el éxito debido a su íntegra planeación y bella ejecución; los miembros del grupo son jóvenes creativos, y han enfocado sus esfuerzos en producir una campaña poderosa y humanitaria. El documental no sólo tiene buena calidad y fotografía, sino que es una historia excelentemente narrada que conmueve y apela a la parte más sensitiva del espectador. Verdaderamente es una pieza artística.


Los miembros de Invisible Children entienden que para que el arte trascienda y provoque una transformación de raíz deben unirse 3 piezas: pueblo, Gobierno e iniciativa privada. Y, ellos han logrado reunirlas de una manera elegante y eficiente, convocando líderes culturales y corporativos que promovieran el mensaje, senadores y otros dirigentes políticos que intercedieran por la causa y, finalmente, a los ciudadanos a través de una campaña dinámica, concisa y de impecable imagen corporativa. Lograron mezclar todo eso con una ingeniosa manera de procurarse recursos –la venta de kits de propaganda- y una interminable labor de consecución de fondos.


Invisible Children decididamente creó el modelo para todos los gurús de social media que se preguntaban cómo lograr un impacto real de opinión a través de las redes sociales -cómo convertir el llamado “clicktivismo” en activismo. Y a pesar de que la noche de pegar posters el 20 de abril fue un rotundo fracaso, Invisible Children sí dio con la respuesta, sólo que dio con ella demasiado tarde.


Cuando fue insuficiente la página de Internet para responder todas las preguntas y acusaciones recibidas, Invisible Children lanzó otro video: una especie de parche del video original titulado Beyond Famous con 20 minutos de duración. Es evidente que entre la realización de un video y otro, Jason Russell y el resto del grupo, se percataron de una cosa: si el mensaje llega a oídos que no están preparados, Kony no se convertirá más que en una moda, pero si el mensaje llega a gente que entiende el poder de la acción y la importancia de la unión y el compromiso, entonces la campaña, y no sólo el video, tendrá éxito. Así que en Beyond Famous introdujeron una modificación, que de haber sido incluida en el video original tal vez hubiera logrado un impacto mayor.


Se modificaron las acciones sugeridas para los espectadores del video. En el primer video sólo pedían apoyo por Internet y la compra de un kit, pero ahora pedían:


- Formar un equipo
- Contactar al Gobierno de tu localidad
- Servir a tu comunidad
- Promover la justicia en el caso Kony


Es claro que un ciudadano que conoce las vías de comunicación con sus gobernantes, presta un servicio a la comunidad, está unido a ellos y es parte activa en círculos sociales de carne y hueso (no sólo cibernéticos) es más propenso a actuar en contra de la injusticia por convicción, en lugar de solamente formar parte de una moda y pagar una camiseta.


No se trata nada más del mensaje sino de quién lo recibe, y son acciones como éstas las que nos transforman en el tipo de personas que actúan y se involucran.

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