10 | feb | 2012
Nota por: Oswaldo Zurita
| Fotografía por: marco rubio
ETIQUETAS
Bello por fuera, pero ¿también por dentro?

La ciudad es cambiante y así lo son también la mente, las intenciones y las percepciones de quienes participamos en este escrito. Hace un mes tuve la intención de escribir una reseña sobre la estética arquitectónica y urbana y los ejemplos más destacados del año recién terminado; para esto decidí invitar a amigos arquitectos y artistas a que me dieran su punto de vista. Hasta ahí todo bien. Para mi sorpresa, de los invitados pocos contestaron la minúscula encuesta que les envié. Siendo un tema de interés para todos ellos, supuse que les sería atractivo hacer esa selección de arquitectura o proyectos de paisaje sobresalientes en la estética urbana (equivocada percepción).


Una vez que, quienes sí habrían de contestar, me confirmaron su participación, mi intención seguía siendo hablar de la estética urbana y arquitectónica, pero al comenzar a recibir sus respuestas el propósito cambió. Agradezco mucho a quienes participaron pues sus comentarios me permitieron transformar el texto que aquí comienza, llevándolo del terreno material de la estética en la arquitectura, a uno quizá no representado por un edificio o un elemento construido, sino por una vivencia, el de la estética de la ciudad, entendida ésta como la unión entre lo construido y las experiencias que entre y dentro de lo construido suceden.


Creí poder pronosticar la selección de edificios y proyectos que vería en las encuestas que contestaron, las obras arquitectónicas más representativas del año -claro, que fueran estéticas, que produjera placer observarlas. Pero ahí estuvo mi error. Casi la totalidad de la selección final encontraba la estética no en el aspecto formal de tal o cual edificio, sino en la belleza de lo que dentro o alrededor de él sucedía.


El perfil de los entrevistados tenía dos vertientes, algunos eran arquitectos, muy activos en su disciplina y estudiosos de la teoría, ágiles de mente y críticos; mientras la otra era la de artistas, sensibles a sucesos de la ciudad desde el punto de vista gráfico también. Aquí van pues, los espacios, edificios, paisajes y eventos seleccionados y sus justificaciones, sin mencionar nombres para no herir susceptibilidades gremiales.


El año 2011 se probó como un año apagado en cuestión de nuevos proyectos de imagen o estética urbana, si bien la ciudad se llenó de obras viales, bajo el pretexto de la destrucción provocada por Alex, éstas no hicieron más que dificultar el trabajo de quienes buscaban mejorar la estética de Monterrey y su área metropolitana. Estructuras elevadas para el paso exclusivo de autos y pasos deprimidos para lo mismo, destacaron en escala. Pero al final del día, sí hay escondites de placer.


Hoy hay baile, canto, pintura y convivencia alegre en el sitio que hasta hace unos meses era un terreno baldío -ocupado por pandillas- en el corazón de la colonia Independencia. Esto sucede dentro del Centro Comunitario Independencia (Cecubi), edificio transparente que permite la convivencia visual entre lo que pasa en su interior y la colonia que lo rodea, pero es a la vez firme y robusto, características que empoderan a sus usuarios. Ahora la comunidad Independencia es poseedora de un ejemplo de arquitectura longeva, que va más allá de las administraciones gubernamentales y que además es estética. “La considero muy buen ejemplo de mejora urbana” dice quien la seleccionó, además destaca el valor del edificio no sólo como resultado final, sino como proceso de gestión para una obra replicable en otras comunidades urbanas. El Cecubi destaca en la estética de la ciudad, más allá de cuestiones de forma, por la transformación estética -armonía, placer, deleite, de toda una comunidad.


Algo similar sucede con el ejemplo menos material de todos los que aquí se presentan: San Pedro de Pinta. No hay una obra nueva que premiar, ni un edificio o paisaje construido durante el 2011 al cual tomarle la fotografía del recuerdo, sino la utilización del espacio público por la comunidad. San Pedro de Pinta es un programa municipal en el que los domingos por la mañana se cierra a la circulación motorizada la Calzada del Valle en su longitud total, dando la bienvenida a todo aquel que aprecie un espacio público sin autos. La calzada se convierte en un gran parque de 17 hectáreas, donde conviven peatones de todas las edades, ciclistas videntes e invidentes, mascotas y muchos otros en diversos medios de movilidad: patinetas, patines del diablo, bicicletas tándem, triciclos, monociclos y hasta bicis familiares con techo. Es un festín de color -pues hasta la ropa de los asistentes es multicromática, y alegre. Nunca antes la Calzada del Valle había sido tan bella como este año, cada domingo de 8am a 1pm. Una mejora en la estética urbana se logró simplemente haciendo accesible al peatón un espacio destinado al auto primordialmente, sin muchos recursos y con gran reconocimiento. Ahora al San Pedro de Pinta viene gente incluso de otros municipios (shhh) a disfrutar una sensación poco común: el peatón como protagonista de la calle.


Y justamente en este espacio, el de la Calzada del Valle, se encuentra otro proyecto seleccionado. Una cadena de tiendas de conveniencia, de esas que cada cuadra vemos, decidió el año pasado mostrarse -y demostrar al resto (farmacias incluidas), que cambiar el concreto por árboles, áreas de absorción y arbustos, así como modificar sus fachadas integrando naturaleza, no va en detrimento de su modelo de negocio, sino en beneficio de una imagen urbana más amable y de un negocio más responsable. La tienda Oxxo ubicada en la esquina de Calzada del Valle y Río Suchiate, levantó más de 120 m2 de concreto en su estacionamiento y los sustituyó por jardines semi desérticos, plantó 5 árboles de hasta 9 metros de altura, y colocó sobre una parte de su fachada un jardín vertical. Antes un ejemplo nefasto de imagen urbana -justo como ahora se ve una tienda similar justo enfrente-, ahora ha logrado detonar en la comunidad de vecinos una firme exigencia: que todas las tiendas similares cambien sus modos de hacer las cosas, evitando demeritar la estética urbana e integrando más naturaleza a sus proyectos. Es una gran oportunidad ya que sólo esta empresa tiene más de 5 mil tiendas en México.


En términos de paisaje urbano, una obra que destacó es la que se está realizando en Valle Poniente, donde a pesar de que aún es evidente el proceso de construcción de edificios y casas, la zona ya cuenta con una estética definida por camellones, banquetas, glorietas y arbolado. Arbustos y árboles nativos se distinguen en cada espacio verde, valorando el paisaje autóctono y la capacidad de éste de maravillar. El concepto de paisaje se alejó de la idea preconcebida de que un área verde debe tener pasto -césped- y siempre ser de color verde, y presenta una realidad aún más atractiva: las áreas verdes son cafés, rojizas, ocres y no sólo tienen plantas, sino aves, mariposas, insectos. Así es como estas áreas se tornan más vivas. Recorrer las aún semi desiertas calles de Valle Poniente resulta en una experiencia agradable, que invita a que la estética de las construcciones que ahí se levantarán, complemente el paquete.


Y por último, quiero dejar dentro del corto listado un elemento que seleccionó uno de los artistas invitados. Se trata de un grafitti en forma de dinosaurio, ubicado en un edificio abandonado en la Calzada Madero pte. Con un porte y una escala significativos y colores llamativos, este dinosaurio definitivamente modifica el perfil urbano de la calzada, al menos en esa cuadra, generando sorpresa a quien lo observa, y liberando una sensación lúdica y alegre, que en una ciudad como la nuestra siempre viene bien. Ver muros abandonados y en plena decadencia es ya una constante en ciertas zonas del centro de la ciudad, y un dinosaurio invadiendo la calle captando nuestra atención al mostrarse imponente ante el peatón y el automovilista, siempre es un deleite.


Al final del compendio, me quedo con una pensamiento de uno de los participantes de las encuestas, la cual me hace ver que la estética de la ciudad que soñamos, al menos de la que necesitamos cada vez más, no forzosamente estará en un conjunto de edificios o elementos construidos, sino en el uso más humano que hagamos de dichos edificios y de nuestros espacios públicos: “Escoger un edificio como estética de la ciudad es hacer trampa, ya que es un desarrollo puntual, un concurso de belleza, puede verse muy bien pero no necesariamente mejora la operación y convivencia de la comunidad”.


En este 2012 esperemos que haya muchos ejemplos de aquellos proyectos que hagan la doble función.

Share

MaloRegularBuenoMuy buenoExcelente (4 votos, promedio: 5,00 de 5)
ARTÍCULOS RELACIONADOS
KEEP IN TOUCH
SUSCRÍBETE AL NEWSLETTER