13 | ene | 2012
Nota por: Miguel A. Fuentes
| Fotografía por: Comrogues
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¿Cómo regenerar nuestros suelos?

Muchos de nosotros hemos oído hablar del compostaje como opción para procesar nuestros desechos orgánicos de casa, pero pocos sabemos que este método puede ser mejorado, acelerado y enriquecido con la ayuda de la lombriz roja de california (eisenia foetida).


Esta variedad de lombriz es la ideal para compostaje, ya que ha sido adaptada, a través de los años, para devorar mayor cantidad de alimento por día, tener una mejor reproducción, autorregular su población y fijar mayor cantidad de nitrógeno en el producto final del compostaje.


Además, al intervenir estos gusanitos y conocer acerca de ellos nos adentramos en un fascinante mundo de bondades e intercambios que nos ayudan a entender la simbiosis entre reino animal y vegetal.


Cuando hablamos de desechos orgánicos lo primero que se nos viene a la mente son olores desagradables, suciedad y enfermedades. Pero éste no es el caso del composteo con lombrices ya que ellas se encargan de procurar un proceso aeróbico en el cual la materia en descomposición está en constante intercambio con el aire y por lo tanto agregan oxígeno al proceso. Cabe mencionar que la lombriz no es portadora o transmisora de ningún tipo de enfermedad infecciosa.


Es por esto que podemos tener un lombricomposteador en casa, no tener malos olores, procesar la mayoría de nuestros desechos orgánicos y producir nuestro propio fertilizante orgánico; el humus de lombriz.


El humus de lombriz no sólo beneficia a las plantas, sino que enriquece el suelo, le permite una mejor retención de humedad y lo llena de vida micro orgánica que propicia el intercambio de nutrientes entre suelo y raíces.


Esta actividad puede ser desarrollada a cualquier escala y no requiere de mucha dedicación; las lombrices trabajan prácticamente solas, siempre y cuando tengan las condiciones adecuadas de humedad, temperatura y alimento. Además las lombrices tienen pocos enemigos, sólo debemos cuidarlas de aves, topos, hormigas y algunas larvas.


Una situación similar a estas condiciones ocurre naturalmente en el bosque, donde la sombra de los árboles, las hojas caídas y la humedad propician el estado ideal para que la lombriz se alimente y produzca humus.


Por las razones anteriormente descritas, el lombricompostaje representa no sólo una labor económicamente redituable, sino una bondadosa actividad donde los desechos de algunos representan la materia prima de otros. Así es cómo se obtiene un producto que regenera el suelo erosionado y que no sólo aporta nueva vida, sino nueva estructura y una mejor retención de humedad.


Tal es el caso del proyecto que está siendo implementado en el vivero del Fraccionamiento Cordillera en Valle Poniente. En éste se está utilizando el compostaje con lombrices para procesar estiércol de diferentes caballerizas del área y el humus obtenido se estará empleando en el mejoramiento del suelo de las áreas verdes del fraccionamiento. Lo que derivará en suelos más fértiles con mejor retención de humedad y por lo tanto menos requerimiento de riego.


Modelos como éste deberían ser implementados a manera de proyectos productivos en diferentes áreas de la ciudad. Tal podría ser el caso de viveros municipales, centros comunitarios, asilos de ancianos, entre muchos otros.


Ésta es una ardua labor que no puede hacerse de la noche a la mañana, tomará muchos años en que recuperemos cuanto hemos erosionado, pero ¡ya es tiempo de actuar y vivir inteligente!

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