05 | dic | 2011
Nota por: Marisol Chavez
| Fotografía por: Vive Inteligente
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Vía Cordillera: Desarrollo de un tejido urbano

Conocí Valle Poniente, hábitat de Vía Cordillera, al comenzar a trabajar en Delta. Es común no tener conocimiento del sector si no se trabaja o se vive por la zona.


Cordillera Residencial ha enfrentado algunos retos. El primero: crear un sitio, un destino y un origen. Este proyecto de Vía Cordillera vino antes, pero en calidad de suburbio, es decir, independiente. Pero un centro urbano, lo que necesita es tejido social, sentido urbano, continuidad, y eso se logra sólo con un componente vital: gente.


El segundo reto: concentrar personas que se identifiquen como una comunidad con intereses comunes. Este blog es parte de ello, tú como lector estás involucrado en la comunidad virtual que busca despertar en la mente colectiva las ideas de Vía Cordillera.


Los inicios del proyecto no se realizaron en una hoja en blanco, desde el principio se contempló algo denso, concentrado, plantas bajas con vida y peatones con protagonismo. Lo más importante es crear un sitio que, aunque no sea de manera consciente, invite a caminarlo y sentir como nuestro hogar un espacio público. Se utilizaron como modelo ciudades europeas, centros históricos, viajes, en pocas palabras: experiencias.


El tercer reto fue la escala. Ésta tenía que ser humana, no protagonista. ¿Cómo crear un espacio en que el lo que sucede entre edificios sea lo primordial y no éstos en sí? Éstas fueron el tipo de preguntas con las que el Master Plan se desarrolló a cargo de Ruben Pesci, amigo y urbanista, al cual se invitó para darle vida a las ideas.


Lograr la máxima experiencia, más que la rentabilidad, ha sido el objetivo. Y con ello, claro, realizar proyecto exitoso. Y con esta reflexión, veo la fortuna que tengo de trabajar en una empresa que persigue visiones.


Otro reto fue lograr, conscientemente, el desarrollo de un tejido urbano por una misma mano, es decir con un criterio en común. Se tomó la acertada decisión de integrar en cada edificio a un arquitecto diferente, pero aliados en el planteamiento del espacio público y, por ende, buscando con su particularidad de estilos integrarse.


Vía Cordillera está planeada para que sus habitantes la hagan propia. El proyecto es la gente, facilitando los encuentros con sus espacios, pero sólo una participación activa logrará la propagación de encuentros fortuitos que tiempo atrás definieron nuestras comunidades.


Se nos encomendó diseñar un verdadero centro urbano, que debía compatibilizar los contrastes de la cultura de la convivencia tradicional, la cultura del automóvil y las autopistas, producto de la enorme empatía con el vecino país del norte.


El proyecto debía imponer una marca comercial y territorial muy fuerte, para hacer atractivo un sitio a crear. Incluso desde el aire debía reconocerse esa “marca” en el territorio.
Un círculo peatonal, que se impone por sobre la trama vehicular, fue la forma social dominante adoptada. La gran pendiente del terreno provocó una ecoforma favorable para ir acomodando en sucesivas terrazas la enorme diversidad de usos que posibilita esta nueva centralidad, creando pequeños bloques de edificios entre calles peatonales a escala humana, y todo ello dosificado con lugares de amenidad y servicios.


Algunos detalles:
• En los mil borradores que hubo, siempre fue redondo. La figura de un círculo te atrapa, te cautiva, facilita que vuelvas al mismo punto a vivirlo una y otra vez = forma social.
• La distancia entre edificios está diseñada, pensada, calculada. ¿Qué sería de nuestras ciudades si en vez de calcular la sección de las calles hubieran calculado la dimensión perfecta para interactuar edificio con edificio?
• Valle Poniente se hizo con participación de varios desarrolladores que tenían diferentes objetivos. Aun así se integraron entendiendo que “sumar” un proyecto con otro nos daría más a todos.

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