15 | dic | 2011
Nota por: Julio Mejia III
| Fotografía por: eperales
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Sin poesía no hay ciudad

Una de las verdades crueles e inexorables de la ciudad es que, tarde o temprano, se torna monótona. Casi todos los edificios se parecen un poco entre sí en tal o cual región. Y, si un edificio rompe la redundancia la memoria termina asimilándolo. Tenemos las de perder con esta pesada rutina.


Sí: después de un tiempo nos volvemos apáticos, muere el interés y la capacidad de asombro. Pero la existencia humana (creo yo) no debe ser mecanicista. El arte y la poesía, las más grandiosas creaciones del ser humano dotan nuestros días con un sentido y un no-sé-qué para combatir la achacosa monotonía de la vida diaria.


Triste realidad: la mayoría de las personas no nos damos el tiempo suficiente para visitar un museo o leer una novela o un buen poemario. Preferimos placeres mecánicos y rápidos, prefabricados y listos para consumirse en un santiamén. La televisión de paga, el Internet y las salas de cine; sin embargo, nos mantienen como receptores pasivos de ideas ajenas (y ni qué decir de la calidad de éstas). El escenario es escalofriantemente cómodo.


Luego, como un rayo de luz, en una de esas fastidiosas idas o venidas del trabajo, vemos en un muro blanco una breve sentencia poética. Yo mismo recuerdo cómo, hace un par de años, leí “Sin poesía no hay ciudad” en la Avenida Constitución, y desperté del sopor de aquel día. Se lo comenté a unas amigas locales (yo soy foráneo) y me dijeron: “Seguro es de Acción Poética”. Me explicaron la dinámica de Armando Alanís (líder del proyecto): incorporar la poesía como parte del paisaje urbano. Quedé fascinado.


Me fui topando (y todavía) con más de las leyendas de Acción Poética. Creo que existe un debate frívolo sobre si es o no grafiti. A mí me aburren los panorámicos y las paredes atiborradas de publicidad, prefiero la bella simplicidad de una pared blanca con una brevísima sentencia que algo nos grita sobre la vida.


No debemos cometer el error de incorporar a nuestra rutina diaria el pasar estoicamente junto a las líneas de Acción Poética. Porque la verdadera intención de esta cruzada no es dejar las frases a disposición de la gente, sino darnos cuenta que en la ciudad hay espacio para algo más – para encontrar la belleza y la poesía en lo inimaginable.


Amantísimo lector: esta ciudad de todos los días es tu muro, ¿qué le vas a escribir?

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