22 | nov | 2011
| Fotografía por: Sam Breach
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Y tú… ¿qué valoras?

Al hablar de valores es muy fácil caer en la tentación de adjudicar éstos a algo material o la moral a alguna religión. No por nada, las religiones de todo el mundo han utilizado los valores morales como el método a través del cual acercarse a la población. La conducta humana ha sido analizada desde la época de la Antigua Grecia con el objetivo de encontrar explicaciones para los diferentes comportamientos humanos, y es desde ese momento que aparecen los valores éticos en la historia. De hecho en la Grecia antigua y en Roma, el valor supremo era el patriotismo. Todo ciudadano tenía el deber de servir a su ciudad.


Como vemos, la necesidad de organización llevó a cada pueblo y cultura a adquirir los valores y leyes más pertinentes para su caso específico, a veces hasta llegar al punto de que una población inculque valores diferentes sobre otros, como es el caso de la evolución de las varias religiones y culturas conquistadas alrededor del mundo. Todas las religiones tienen su propio sistema o tabla de valores, en el cristianismo por ejemplo nos proponen las siete virtudes, ya que los valores obviamente están vinculados a la noción del bien y del mal, mientras que los valores en la India están más relacionados con el desarrollo personal y evolutivo del ser humano.


Hoy en día se oye hablar mucho de los valores, de la necesidad de encontrar los valores perdidos, o de definir nuevos. En psicología sabemos que todos los seres humanos se rigen por una serie de valores: éstos vienen dados por la propia familia, la sociedad en la crecen y las amistades que van encontrando por el camino, y por ese motivo varían de unos a otros. Obviamente no es lo mismo el sistema de valores que tendrá alguien del campo que alguien de la ciudad, alguien rico o alguien pobre, alguien de México o alguien de Europa, aunque con la globalización y el movimiento de la población las diferencias son cada vez menores.


También es cierto que los valores éticos han cambiado mucho en los últimos años sobre todo con la modernización de las tecnologías de la comunicación, donde todos nosotros, y sobre todo las nuevas generaciones, estamos expuestos a nuevas ideas, culturas y formas de pensar. Al mismo tiempo, yo no creo que los valores se hayan “perdido”. Cuanto más sabemos de otras culturas y de nosotros mismos podemos observar que los valores fundamentales siguen estando ahí, nunca se fueron, aunque quizás algunas personas hayan dejado de practicarlos con la misma fuerza con que lo hacían sus propios padres, y tal vez los valores que los padres practicaban ahora no se puedan aplicar. Los valores se modifican también a través del tiempo.


Valores Universales – Algo tiene un valor universal cuando todo el mundo lo encuentra valioso o tiene el mismo valor para la mayor parte de la población.


Algo de valor universal es la naturaleza, de hecho ésta tiene sus propias reglas y cuando son violadas las consecuencias son devastadoras para la sociedad. Las leyes de la naturaleza dominan sobre todos los sistemas. Así, si no sale el sol o llueve demasiado hay consecuencias; y si no comemos, enfermamos y morimos.


Parece que no nos damos cuenta de lo intrínsecamente vinculados que estamos a las leyes de la naturaleza, y cómo éstas al final son las que rigen nuestros propios valores y leyes. Hoy en día le damos un excesivo valor a lo material, valoramos cada vez menos las actitudes positivas y además descuidamos el planeta sobre el cual vivimos. Es como si los valores éticos no cotizan en el mercado actual, hemos valorado más el “tener” que el “ser” independientemente de cómo lo hayamos logrado. Tomando esto como base y haciendo una pequeña investigación de los valores en las diferentes religiones, me aparecen las siguientes palabras:


Honradez – fidelidad – bondad – generosidad – respeto – paciencia – castidad – experiencia – sabiduría – justicia – verdad – lealtad – paz – amor – religión – espiritualidad…


La lista de valores y virtudes humanas es extensa, pero con estos ejemplos en mente te animo a meditar sobre el significado de cada una de estas palabras, dándole una jerarquización propia. Tratemos de aplicarlas a todo aquello que nos rodea, comenzando por la familia, escuela, trabajo, comunidad, ciudad, país y planeta. Y cuando veamos a alguien practicarlos, debemos darles el valor que se merecen, independientemente de su cultura, rango social o circunstancia.


Creo que es importante darle un valor al comportamiento humano… ¿Tú qué valoras? ¿Qué añadirías a la lista?

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