21 | oct | 2011
| Fotografía por: venabell
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Tercera edad, “ninis” y porvenir

Por lo regular cambios sociales significativos conllevan ajustes al nuevo paradigma que no se contemplaban como daños colaterales dentro de la mejora comunitaria. Un clarísimo ejemplo de lo anterior es la proliferación de tecnología eléctrica para impulsar transporte, lo cual a primera vista presupone grandes palmarés de sustentabilidad avalados por la mayoría de los sectores productivos, sin embargo, el nuevo paradigma arroja una gran contradicción: producir energía para “alimentar” carros eléctricos, es tan contaminante o más, que el uso tradicional de hidrocarburos.


Algo similar está pasando con las tendencias más actuales y “humanitarias” en cuanto a retiro laboral o jubilación, siendo este último término algo no muy jubiloso en la práctica diaria del círculo familiar o social. Inicialmente el jubilado disfruta su nuevo esquema intentando insertarse de manera enfática y airosa en actividades de esparcimiento que antes le eran escasas o vedadas, prácticas que tras no más de un año pasan a ser ociosas o insignificantes; plantémoslo de una mejor y verdadera manera, son improductivas tanto en lo material como en lo afectivo.


El anterior fenómeno se ha acrecentado con los nuevos parámetros ideales de retiro laboral, los cuales contemplan el cese de quehaceres de tiempo completo a partir de los 65 años, lo cual arroja serios problemas de uso del tiempo en los retirados, convirtiendo a personas con capacidades productivas plenas, en el mal empleado y peyorativo termino de “ninis”. En efecto muchos de estos jubilados no estudian ni trabajan, más como muchos jóvenes malamente estigmatizados, no realizan ninguna de esas dos loables funciones ya que no tienen programas sociales que los contemplen, nada más frívolo y estúpido que etiquetar y acusar a sectores de nuestras sociedad por ser “ninis”, siendo que el aparato socioeconómico que los denigra es quien no ofrece alternativas para desaparecer el racismo laboral y educativo -no hay que confundirse-, el término “nini” es intrínsecamente racista, excluyente, petulante y autoconformista para quien lo emplea y usa de manera culpíjena.


Volviendo al fenómeno de los “ninis” de la tercera edad, tenemos que considerar varios elementos para que el paliativo de retiro digno no se convierta en un vacuo remedio. Para lograr vencer el fenómeno se tiene que tomar en cuenta los siguientes dos elementos:


1. “Del fondo de ahorro, al fondo de vida”: Así como existen planes financieros de retiro, la nueva cultura laboral tiene que preparar a sus empleados desde un principio para concebir y saber emplear su tiempo cuando llegue el cese de trabajo voluntario. La jubilación no debe concebirse como un paro de labores, sino como una especialización de labores.


2. “Del no sé qué hacer, al ahora qué puedo saber”. Educativamente hablando no hay alternativas diseñadas para expandir y catapultar las capacidades de las personas de la tercera edad, no tenemos una cultura académica para concebir la tercera edad como una etapa perfecta para estudiar, mientras se siga concibiendo la educación como exclusivamente formadora de jóvenes estaremos inmersos en un circulo vicioso de conformismo falto de visión hacia el futuro.


El pretender disminuir la edad para hacer la jubilación más digna no es más que un placebo pseudo postulante de responsabilidad social, mientras no se aproxime integralmente y de forma cualitativa e integradora, seguiremos produciendo “ninis” a quienes culpar por nuestra conformista y envejecida capacidad de innovar nuestro porvenir.

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