24 | sep | 2011
| Fotografía por: D. den Hoed
ETIQUETAS
Utopías para una ciudad sin transporte

Una ciudad sin un eficiente transporte público es una metrópoli excluyente, inequitativa, elitista, xenofóbica y, por lo tanto, abismalmente alejada de lo multicultural.


Vislumbremos una metrópoli donde el clima oscila entre los 30 y 40 grados centígrados 9 meses al año, un solo mes de temperaturas templadas y dos meses de gélidas. Una ciudad así demandaría, especialmente si es industrial, un transporte público ejemplar.


Si la gente, de clase media alta y alta, se organizara para hacer “viajes”, de manera tal que la menor cantidad de vehículos transitara para recoger y dejar estudiantes en sus colegios, se generaría una cultura para no crear tráfico desbordante y caos vial en horarios de entrada y salida de escuelas. No habría pretensión de presumir mi carro del año y demostrar con el mismo mi pseudo éxito social. Esta ciudad dejaría de ser elitista.


Esta ciudad debería tener un servicio de transporte público sumamente solicitado y, por lo mismo, se podría contar con recursos para hacerlo eficiente, cómodo y multifuncional. En este sistema de transporte viajarían juntos el gerente de un banco y el guardia del mismo, el ama de casa y la empleada doméstica, el secretario de desarrollo y el burócrata de atención al público, y todos podrían disfrutar de por lo menos dos turnos de 25 minutos diarios para leer un libro y convivir -aunque sea en silencio- con las diversas clases que le dan alma a una urbe sobrepoblada.


Esta ciudad gozaría de un metro que le permitiera a todos los estudiantes universitarios y maestros llegar a tiempo y seguros a todos los turnos de clases. En esta ciudad el metro tendría una estación en medio de todos los campus, y los estudiantes podrían fácilmente tomar clases de intercambio en distintas universidades, no habría problemas de estacionamiento y las diferencias entre institutos públicos y privados serían disminuidas, generando una cultura educativa del conocimiento compartido.


Esta ciudad contaría con más carriles viales de autos compartidos o “carpool” que de los convencionales. En esta metrópoli la organización ciudadana del transporte colectivo privado sería un orgullo nacional de convivencia, camaradería y seguridad.


Esta ciudad reduciría los accidentes viales provocados por el alcohol, ya que contaría con un transporte colectivo de horarios nocturnos capaz de permitir seguir la fiesta sin arriesgar la vida. Los horarios de cierre de “antros” no serían un estigma, sino los bares mismos colaborarían con rutas vecinales, taxis colectivos incluidos en el “cover” y la fiesta podría ser epifánica y con mucho más gusto y razón diríamos: “¡¡Como México no hay dos cabrones!!”


En esta ciudad no había cabida para el concepto posmoderno del “otro”, esta ciudad existe y sólo precisa que deseemos construirla.

Share

MaloRegularBuenoMuy buenoExcelente (1 votos, promedio: 4,00 de 5)
ARTÍCULOS RELACIONADOS
KEEP IN TOUCH
SUSCRÍBETE AL NEWSLETTER