05 | sep | 2011
| Fotografía por: Imagen de la portada del libro
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Power and Love

Ésta es una reseña breve de Power and Love. A Theory and Practice of Social Change, de Adam Kahane (2010), y una invitación extensa a leer el libro y tomar toda la inspiración e ideas posibles para llevar a cabo nuestro creativo cambio social.


Adam Kahane ha colaborado, por ya más de veinte años alrededor del mundo, en la solución de diversos retos de: seguridad, salud, paz, cambio climático, desarrollo, justicia, economía y alimentación, entre otros. Ahora es socio de Reos Partners una organización internacional dedicada a apoyar y construir, en sistemas sociales complejos, las habilidades para llevar a cabo acciones colectivas innovadoras.


En estos proyectos ha trabajado en conjunto con diversos grupos de líderes: empresarios y políticos, militares y guerrillas, empleados privados y sindicatos, activistas comunitarios y oficiales de la ONU, clérigos y artistas, entre muchos otros. Estos eventos le dieron una visión directa de las dinámicas del cambio social en distintos niveles: individual, grupal, comunitario y social, siendo testigo de muchos progresos inspiradores y de retrocesos terribles. En Power and Love nos comparte estas experiencias de las cuales podemos aprender para echar en práctica el diálogo y negociaciones necesarias en nuestra comunidad, entre los diversos grupos, para lograr el bien común. En el caso de México, y en particular Monterrey, la agenda de asuntos por solucionar es larga y ya hemos pospuesto por largo tiempo nuestra responsabilidad como sociedad para involucrarnos en las soluciones, espero que esta lectura nos inspire a crear una realidad no oscura sino nueva, creativa y con mucha luz y esperanza para todos.


En este recorrido, profesional y personal, que ha realizado el autor ha hecho dos descubrimientos vitales. La clave para lograr nuevas realidades sociales es abrirnos a los otros y conectarnos de manera honesta y con disposición de brindar al otro lo que requiere de uno. Pero esto no es suficiente, así que el otro aspecto para concluir con éxito los retos más difíciles es el de crecer. Es decir, hay que ejercitar amor –el impulso hacia la unidad- y poder –el impulso del logro personal. El elegir uno u otro nos lleva al estancamiento y a repetir la realidad imperante. Así, si queremos crear nuevas y mejores realidades en el trabajo, el hogar, nuestra comunidad y el mundo, necesitamos aprender cómo integrar nuestro amor y nuestro poder. Ya que tendemos a tratar de solucionar nuestros problemas yendo a los extremos: declarando una guerra agresiva o una paz sumisa, y ninguna de estas prácticas por sí sola funciona. Hay que encontrar nuevas formas poco comunes de enfrentar nuestros retos personales, sociales y políticos; siguiendo esta filosofía lo contrario a la guerra no es la paz, es la creación. Así, para solucionar nuestros problemas la respuesta no es la guerra ni la paz sino la creación colectiva, el reto es ¿cómo co-crear nuevas realidades sociales?


Precisamente el autor propone que esa forma de crear en conjunto una mejor realidad social inclusiva sea el trabajar con dos fuerzas fundamentales que están en tensión: poder y amor. Como el uso de estos conceptos puede ser ambiguo, Kahane parte de la definición ontológica hecha por el filósofo y teólogo Paul Tillich, quien establece qué son y cómo trascienden el poder y el amor en lugar de lo que producen o realizan. Tillich define poder como el impulso de todo aquello con vida para lograrse a sí mismo, con el aumento de intensidad y extensión. Básicamente, es el lograr un propósito personal, el imponer la voluntad propia y crecer. Él define amor como el impulso para unir lo separado; en este sentido el amor es reconectarnos y completar la unidad de lo que se ha fragmentado. Estas ideas son el hilo conductor del libro y su propuesta, más que las concepciones comunes de poder opresivo y amor romántico representado en la portada del libro por una granada y una flor.


No es tarea fácil trabajar con el poder y el amor porque cada uno tiene dos aspectos opuestos: uno generativo y otro degenerativo, a pesar de que en el amor sea menos obvio. El amor es lo que hace al poder generativo –power to- en lugar de degenerativo –power over-, sin éste el poder se vuelve imposición, manipulación, supresión y abuso. A su vez, el poder es lo que hace al amor generativo en lugar de degenerativo, sin éste el amor se vuelve sumiso, anémico y sentimentalista. De esta manera, poder y amor son complementarios, para que cada uno alcance su potencial necesita del otro. El utilizar uno u otro para tratar de resolver un conflicto significa perpetuar el status quo. El propio Martin Luther King Jr. destacó esta dinámica en su práctica y discursos. De este tema tratan los capítulos 1, “The Two Sides of Love” y 2, “The Two Sides of Power”.


Precisamente, uno de los grandes males de nuestra época es la polarización de grupos y soluciones aparentes practicando un poder inmoral o una moral sin poder. Hay que ser creativos y en la práctica del poder -que pone atención a las diferencias y los distintos intereses-, así como en la práctica del amor – que pone atención en la conexión y semejanzas- utilizar al otro. El choque entre estos dos, en el mundo de los negocios, política y sociedad, entre otros, impide nuestra habilidad de progresar en los retos sociales más difíciles.


A través del libro, Kahane nos narra sus experiencias en Estados Unidos para hacer a las ciudades más saludables, sustentables y mejores para vivir; en Canadá para acelerar el cambio a una economía de bajo carbono; en Colombia para crear un desarrollo más equitativo a pesar de la continua polarización; en Guatemala para implementar los acuerdos de paz después de la Guerra Civil; a lo largo de Europa y América para hacer las cadenas de producción alimentarias más sustentables; en Israel para llevar acuerdos entre los diferentes grupos judíos –desde ultraortodoxos hasta seculares– y acabar con los divisiones culturales e ideológicas; en Sudáfrica para abordar los asuntos críticos del desarrollo e inclusión en la transición del Apartheid; en la India para reducir la malnutrición infantil; en Filipinas para destrabar el estancamiento político, y en Australia para llevar a cabo la tan demorada reconciliación entre aborígenes y no aborígenes.


No todo ha sido éxito en estas misiones, y de ahí, a prueba y error, ha aprendido mucho el autor. Ahora, con todo lo que ha asimilado, en retrospectiva puede ver cuáles fueron las fallas que impidieron la solución de los conflictos y los aciertos que motivaron a algún cambio. De eso tratan los capítulos: 3, “The Dilemma of Power and Love”, 4, “Falling”, 5, “Stumbling”, y 6 “Walking”.


En sus años de experiencia, concluye que ningún problema complejo y cambio vital se pueden resolver efectivamente por un solo líder, organización o sector, es necesario, entonces, desarrollar nuestra capacidad para co-crear. Y, para contribuir a co-crear nuevas realidades sociales, sólo tenemos un instrumento: nosotros mismos. No nos podemos atener a los otros para realizar un cambio en nosotros, así como no podemos, sin violencia, imponer un cambio en los otros si éstos no lo desean. La práctica del balance entre el amor y el poder no es fácil, el camino es difícil y el negociar requiere disposición de todos los involucrados; pero el ejercicio de esta dinámica nos ayudará a, cada vez más, encontrar sistemáticamente nuevas y mejores soluciones más sustentables.

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