10 | jun | 2011
| Fotografía por: arieldiaco
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El corazón de la ciudad / Reseña del libro

Un corazón reúne, filtra, limpia y distribuye la sangre a donde debe ir para el correcto funcionamiento de cada parte de nuestro cuerpo; pero también siente, expresa, anima e intensifica emociones. Un corazón en la ciudad se conoce porque reúne personas, sintetiza actividades y distribuye el movimiento reunido anteriormente hacia diferentes lugares para su eficiente funcionamiento; también es la expresión de la gente que vive en cada ciudad y de las decisiones tomadas por sus gobernantes.


Diseñar una ciudad, donde nunca se olvida que nuestro principal medio de transporte es nuestro propio cuerpo, es conectarnos al corazón de cada ser humano que necesita ser acobijado y entendido en un lugar que le ayude a vivir. El que entienda esto será capaz de dar a las personas que viven en dicha ciudad una calidad de vida digna, donde estas mismas, en agradecimiento y sin saber porqué, den lo mejor de sí en cada acto que realicen.


El libro El corazón de la ciudad: por una vida más humana de la comunidad (E. N. Rogers, J. L. Sert y J. Tyrwhitt, 1955) es una recopilación de trabajos presentados en el VIII Congreso del CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna) en julio de 1951, así como escritos de algunos de los miembros de dichos congresos. El corazón de la ciudad trata de los problemas urbanísticos y del espacio público como punto de reunión de las expresiones culturales en una sociedad. Como dice Ortega y Gasset en su Rebelión de las Masas “La polis no es primordialmente un conjunto de casas habitables, sino un lugar de ayuntamiento civil, un espacio acotado para funciones públicas”.


Lo enriquecedor de cada escrito presentado es la contemporaneidad que presentan en sus letras, a pesar de ser escritas sesenta años atrás. Es decir, la problemática que plantean de las ciudades, tanto latinoamericanas como europeas, presenta una similitud inequívoca a lo que actualmente se vive en nuestras ciudades. Se habla sobre la dispersión y cómo se ha dado importancia a los espacios construidos, siendo que los no construidos son los que provocan en las personas su libre expresión. “La dispersión urbana provocada por los modernos medios de transporte, al transformar nuestras ciudades, tiende a suprimir los lugares de reunión, centros creados para peatones, a escala del hombre”.


En estos congresos CIAM eran únicamente aceptados como miembros los arquitectos que tuvieran una participación activa, una contribución probada con algún proyecto realizado. Esto nos demuestra que todos los escritos son de arquitectos que entendieron la problemática que se vivía y aportaron al mundo su conocimiento. Entre los miembros están José Luis Sert, S. Giedión, Gregor Paulsson, Le Corbusier, Walter Gropius, Ernesto N. Rogers, Richard Neutra, entre muchos otros.


Ernesto N. Rogers de Milán define el corazón de la ciudad como un centro que conecta, donde se organizan las actividades físicas y funcionales de la ciudad: “La idea del centro contiene en sí dos principios: uno geométrico (respecto a un determinado diseño urbanístico) y el otro funcional (respecto al destino y al uso)”. Por lo tanto, una ciudad puede tener uno o varios centros, según sea el requerimiento funcional y geométrico de dicha ciudad. Por otra parte, con respecto al diseño urbano, aseguró que “debemos crear ciudades para hombres libres y con vida, es decir, para hombres capaces de ser diferentes. El corazón es la más alta expresión de esta cualidad: debe ser el centro en que la libertad se consuma y se explaye.”


En su definición hacia el tema del libro, José Luis Sert presenta la problemática que presenta la era de las telecomunicaciones, donde hace mención que “la ampliación excesiva, la congestión del tráfico y la dispersión han separado al hombre del hombre, estableciendo barreras artificiales”. ¿Suena conocido con lo actual? Sert sigue afirmando “seguimos creyendo que los lugares de reunión pública, tales como plazas, paseos, cafés, etc., donde la gente pueda encontrarse libremente, estrecharse la mano y elegir el tema de conversación que sea de su agrado, no son cosas del pasado, y que debidamente adaptadas a las exigencias de hoy, deben tener un lugar en nuestras ciudades”.


Le Corbusier expresa, en su escrito titulado “El corazón como lugar de expresión de la vida”, que cada acto artístico expresado por el hombre pueda llevarse a cabo en pequeños corazones en cualquier lugar de la ciudad. Y concluye: “He tratado de demostrar que la vida forma sus utensilios. El corazón de la ciudad es el centro de expresión de la vida humana”.


En cuanto al factor medible, Walter Gropius escribe sobre las proporciones que debemos tomar en cuenta cada vez que queremos analizar un espacio que nos de confort o que nos agobie estar en él; “el factor más importante al construir un corazón, es la relación que debe existir entre las masas edificadas y el espacio libre comprendido entre las mismas”. Para entender la psicología del espacio pone de ejemplo la Plaza de Versalles y los recintos de proporciones colosales donde Hitler y Mussolini recibían a sus visitantes con el fin de hacerlos sentir inferiores.


Este libro deja evidencia de que la problemática para la organización de las ciudades no es nada nuevo, al decir “problemática” me refiero desde el punto de vista matemático, que es medible y puede modificarse. EL CORAZÓN DE LA CIUDAD deja enseñanza para la intervención en las diferentes ciudades del mundo, pero también la premisa que para hacer ciudad depende de que cada ciudadano esté despierto y consciente de que lo es; teniendo una participación activa dentro de la misma.

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