02 | may | 2011
| Fotografía por: Porcelain
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Monterrey,
el Pueblo Bicicletero

En esta ciudad joven y dinámica, llena de personas con deseos de emprender, moverse y salir adelante, hemos visto en las calles una forma de movilidad que no todos nos atrevemos a usar, sin embargo, lleva muchas ventajas sobre la necesidad que nos hemos creado del uso del automóvil para ir hasta la tienda que está cerca de casa. Es aquí donde Pueblo Bicicletero nos hace volver a lo básico y repensar nuestra manera de vivir, nuestros hábitos y la ciudad que queremos; donde los esfuerzos se concentren pensando “desde las personas para las personas”. He aquí una rica plática que tuve con dos integrantes de este colectivo, Leticia Esquer y Rodolfo Salazar:

¿Qué es Pueblo Bicicletero y cómo comenzó?
Leticia: Es un colectivo ciudadano que comenzó, justo hace dos años, con una protesta rodante, dentro del Festival de la Tierra. Se manifestaron unos chavos, en pro del medio ambiente, quienes consideran el uso de la bicicleta como algo que disminuye los gases del efecto invernadero. Después, Pueblo Bicicletero fue evolucionando y se convirtió en un asunto de política pública, pero siempre de la mano con la cuestión lúdica de tomar las calles y motivar a que la gente se una.

¿Por qué ese nombre?
Rodolfo: La idea era, particularmente en una ciudad como Monterrey, rescatar el término con toda la crítica que ya implica. Decir, a ver, somos un pueblo bicicletero y esta idea de progreso, que en Monterrey se nos vende constantemente, en realidad ha resultado ser, en cuanto a términos de ciudad, todo lo contrario. Se ha vuelto una de las más contaminadas del país, hay índices de violencia terribles, y tiene que ver con los espacios públicos. La bicicleta se vuelve el mecanismo, ese artefacto, que genera igualdad, que no contamina y permite conocer la ciudad de manera diferente y olvidarnos de ese concepto de progreso tergiversado y malentendido, y decir: un pueblo bicicletero tiene sus grandes ventajas ¿no?, no peyorativo, sino, ver las ventajas inclusivas que se tienen.

Leticia: Desgraciadamente se ha desacreditado la frase pueblo bicicletero, cuando uno la escucha viene la imagen de un pueblucho subdesarrollado, pobre y no es así. Se ha comprobado en ciudades, como Amsterdam, Berlín y Sevilla, que la bicicleta puede ser un símbolo del progreso. Nosotros queremos rescatar eso y dignificar el término y demostrar que andar en bicicleta se traduce en integración y progreso.

¿Por qué tomar esta Plaza del chorro como punto de reunión?
Rodolfo: Porque la mayoría de las bicicleteadas las hacemos en el centro y es mejor en un espacio público, una plaza. En ésta hay muchos ciclistas.

¿Qué sientes al andar en bici por la ciudad?
Leticia: Me voy a copiar el slogan de las camisetas del Pueblo: “En bici soy más libre”. En bici uno se da cuenta de lo que pasa en la ciudad. Es un círculo, te creas necesidad de hacer algo, de pedalear, entonces tu sangre circula más fácil, te mueves y eres más libre.

Rodolfo: Uy, para mí ha sido como re-enamorarme de la ciudad, me siento más libre, es una forma de purificación. Es un placer moverme con mi propia fuerza, buscar y darme mi espacio en la calle. Lugar en el que todos transitamos. La ciudad se ve diferente porque vas a otra velocidad, puedes ver los rostros de la gente y sus estados de ánimo y apreciar las fachadas de los edificios con más detenimiento. Me he vuelto mucho más sensible al tema de la ciudad. Quieres participar más, valoras más, por ejemplo, los árboles que te dan sombra al transitar.

¿Qué peligros enfrentas en las calles?
Rodolfo: Los carros, los baches. Las ciudades que diseñan la señalización pensando en el peatón y en el ciclista, aparte de una cebra para el peatón, ponen una línea después para el ciclista y luego van los coches.

Leticia: No hay una cultura de respeto. Es muy triste ver que las personas en cuanto se suben al carro se olvidan de las demás que van en la calle. Seguido me toca que me cierren los coches y me saquen del carril. Creo que hay tres motivos para los accidentes; el principal es la cultura del respeto, la gente maneja muy a la defensiva, el segundo tiene que ver con la mala planeación de las calles, hay lugares donde no queda claro cuál es el carril o banquetas que no están bien marcadas y los vehículos se meten por ahí, es cuestión de infraestructura. Y, también, hay que reconocer que muchos ciclistas cometemos muchos errores al andar.

Muchas personas usamos como excusa la inseguridad para no transportarnos en bici. ¿Has cambiado algo de tu perspectiva sobre la seguridad andando en bicicleta?
Rodolfo: Yo me siento más seguro cuando salgo a la calle en bicicleta, no es atractivo para los ladrones. Además, un ciclista no es amenazante. Tiene que ver con la cuestión del cuerpo; suena paradójico, pero ante mi vulnerabilidad me siento más seguro y más fuerte. Me voy desplazando conmigo mismo y veo así directamente las cosas, no tengo una ficción que me protege. Como en el coche que no es necesariamente más seguro, hay muchas posibilidades de que mates a alguien o que tú te mates, y en mi bicicleta me siento más seguro.

Leticia: Cuando uno anda en bici, si bien no somos inmunes a las balas, tampoco lo somos dentro de un carro, uno está combatiendo esta violencia y falta de amor por la vida a través de la energía que generas en la bici. Si salgo a la calle demuestro que no tengo miedo, que sí lo puedo tener, no lo niego, pero lo combato y me hago dueña de mi espacio. Esto se contagia, cuando vas a las pedaleadas del Pueblo y traes una actitud positiva se trasmite a los otros. Para nosotros es bien importante seguir saliendo a la calle, a pesar de cualquier cosa, porque siempre va a haber peligro. Mencionaba alguien que montar una bici más que ejercicio es un acto político. Nosotros construimos ciudadanía así.

¿Algunas recomendaciones para los nuevos ciclistas urbanos? Los que todavía no son y quieren ser o que apenas se están animando a usar la bici como transporte en la ciudad.
Rodolfo: Primero, que se animen y vayan a un recorrido con nosotros para que vean que sí se puede y vivan lo rico que es pasear en bicicleta en la ciudad. Luego, en la página web, tenemos un video, que hizo el gobierno del DF, con diez recomendaciones para andar en bicicleta por la ciudad y que es bueno consultar.

Leticia: Primero, tener una buena bici. No me refiero al mejor modelo, sino que quede bien, porque si no es así, puedes tener problemas con las rodillas o la espalda, luego cuidar tu bici, hacerla tu mejor amiga. Ser muy conscientes de que nosotros también podemos ser responsables de accidentes, no manejar en contra, respetar el espacio de los peatones, no subirse a las banquetas, mostrar siempre tus movimientos, si vas a dar vuelta hacer la señal con el brazo, hacerte visible, usar chaleco, casco. Que reboten sus rutas con ciclistas que ya tienen un poco más de experiencia, quizás para ver por dónde irse. Y, que no desistan, si tienen alguna mala experiencia que tengan el duelo, pero no darse por vencidos porque al final los beneficios de andar en bici son mucho más grandes que no hacerlo.

¿Qué se necesita según tu perspectiva para que en esta ciudad se empiece a ver la bici como medio de transporte?
Leticia: Primero que nada educación y cultura vial. Sí es peligroso, pero es por falta de respeto. Es cuestión de educación, de prevención y también de infraestructura; aunque ya se ha comprobado que los carriles especiales no deberían de ser indispensables, nosotros deberíamos poder compartir un carril con los automovilistas. Inclusive hacer programas públicos para que la gente pueda acceder a una bicicleta, como la renta o que se puedan conectar con otros sistemas. Monterrey es una ciudad muy grande y aunque la mayoría de los trayectos cotidianos son muy cortos, desgraciadamente la ciudad está tan mal planificada que muchas personas tienen que viajar trayectos muy largos para ir al trabajo, en esos casos la bicicleta no es tan factible, pero si se conecta con el metro, con el autobús o con otro medio de transporte entonces ahí es más fácil.

Lety, tú como mujer ¿cómo convive la bici con tu atuendo femenino?
Leticia: Pues, ahorita traigo falda, yo soy una mujer peculiar, no acostumbro arreglarme mucho. Conmigo fue al revés, normalmente yo no uso tacones, pero una vez un amigo se fue a una pedaleada con tacones, porque le dijeron que no era posible andar con ellos en bici y él dijo: sí es. A raíz de esto yo dije: si él pude, yo también. Entonces, últimamente me voy al trabajo en falda y tacones, pero sólo para decir: chicas anímense, sí es posible. Hay cosas con las que debemos tener cuidado como los días con mucho viento. También hay bicicletas especiales para chicas, de cuadros más bajos para subir cómodamente. Además, la bicicleta ha sido una de las principales herramientas para que la mujer se libere. Gracias a la bici muchas empezaron a usar pantalones. Es esto de liberarte, romper paradigmas. Las mujeres deberíamos posicionarnos en este tipo de movimientos y demostrar que las podemos de todas todas.

¿Qué metas tienen pensadas en este colectivo, qué quieren lograr y a dónde quieren llegar?
Leticia: Creo que el Pueblo ha logrado tener una visión muy integral de las problemáticas de Monterrey. Una ciudad que ha crecido demasiado rápido y, en este intento, se ha olvidado de que surgió gracias a personas y se ha convertido en una ciudad que vive para los coches. La meta principal es hacer de Monterrey un lugar para las personas, una ciudad para todos y todas a través del uso de la bicicleta; pero no sólo de ésta, pensamos en una movilidad urbana integral. Por ejemplo, los paseos dominicales en el espacio público, que las personas realmente podamos vivir nuestra ciudad sin temor. La bici se ha convertido en una herramienta pedagógica.

¿Dónde podemos encontrar a Pueblo Bicicletero?
Leticia: Estamos en Facebook como Pueblo Bicicletero. El correo es contacto@pueblobicicletero.org. Pueden acompañarnos a las ya tradicionales pedaleadas de los domingos, recorridos muy tranquilos o en el biciclón que es un viernes al mes, un poco mas rápido en horas pico, para demostrar que la bicicleta es más eficiente cuando estás atascado en el tráfico, o en los paseos nocturnos que están por darse a conocer. Aquí les doy la primicia, la idea es que nos vayamos juntos a donde la noche nos lleve; al cine, al teatro o a una plaza a hacer un picnic.

Las juntas dominicales se hacen los domingos que no hay pedaleada a las 6 pm. Aquí planeamos tanto las pedaleadas siguientes como otras actividades, como dar difusión o talleres en escuelas, apoyar a otros colectivos o ir al paseo dominical. El Pueblo busca diversificar las estrategias para dar a conocer el mensaje. La pedaleada es sólo una de ellas.

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