26 | abr | 2011
| Fotografía por: Omar Uran
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Medellín:
Ejemplo a seguir

¿Hace cuánto no te percatas del hermoso paisaje de las montañas que nos rodean? ¿Te has dado cuenta de la gran movilidad de personas que hay día con día en la ciudad? ¿Has caminado y recorrido un parque últimamente?

La gente del área metropolitana de Monterrey es muy emprendedora y trabajadora, y las montañas, que siempre han sido testigos de estos movimientos, son símbolo de nuestro carácter; firme y visionario. Si cambiamos la forma de ver las cosas, todos los días, podemos enamorarnos más de la ciudad en la que vivimos.

Esto es importante porque es muy revelador cómo los pensamientos y acciones, de cada uno de nosotros, pueden repercutir en nuestro entorno.

Te quiero contar de una ciudad muy parecida a la nuestra: Medellín, Colombia; y de un líder: Sergio Fajardo, exalcalde de dicha ciudad. Él, desde hace once años, junto con cincuenta personas, que estaban cansadas de pensar y discutir lo que debía ser en su ciudad, decidieron lanzarse a la política para decir: así es. Lo importante es que esta decisión logró transformar su ciudad y ahora lo pueden gritar con orgullo en todo el mundo.

Fajardo encontró en las matemáticas, la manera de resolver los problemas de la ciudad; su política se basó en ocho principios básicos para crear confianza en la gente que votó por él: vida, pluralismo, deliberación, participación, transparencia, responsabilidad, bien común e institucionalidad. Con estas ideas, logró transformar la infraestructura, la educación y la cultura, entre otros, de su ciudad.

El pasado lunes 11 de abril, Sergio Fajardo fue invitado a nuestra ciudad, gracias a la organización de la Facultad de Arquitectura de la UANL, la Secretaría de Desarrollo Sustentable, el colectivo Ciudad_es y el apoyo de Fernando Maiz. Entre las cosas de las que habló, planteó la forma de pensar con respecto a la manera de ver su ciudad, diciendo: Nos pusimos la ciudad en la piel, en el corazón y en la razón. Después, explicó su manera de trabajo: Tenemos los principios, identificamos los problemas que vamos a resolver y después empezamos a resolver esos problemas con una condición, que fuéramos coherentes y consistentes; ¿qué significa eso? Que no estábamos cambiando los principios para cada problema. Los principios eran la base que permanecía en el tiempo. Nosotros no tenemos precio, tenemos principios.

No hay duda que “El efecto Fajardo”, como lo llaman en un artículo referente a su reciente visita a Guadalajara, se ha dejado sentir en más de un corazón que cree en la verdad y en sí mismo, ya que estos cambios son consecuencias de enamorarse de la ciudad en donde crecimos y de nuestro país, que tiene mucho por brillar todavía.

Te recomiendo mucho leer más sobre el cambio que ocurrió en Medellín gracias al liderazgo de Fajardo y su equipo de trabajo, para que te des cuenta que las acciones de una persona pueden lograr mucho en una ciudad. En la conciencia de nuestras acciones individuales radica el cambio de la ciudad que queremos.

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