28 | mar | 2011
| Fotografía por: Sincretic
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Las enseñanzas de un
cuento sobre la lluvia

Hay un cuento africano – de Kenya precisamente– que cuenta cómo un elefante desafía al Dios de la lluvia y comienza a arrancar los árboles y los arbustos de la Tierra. Obviamente, el Dios de la lluvia se enoja, deja de dar agua y comienza una sequía. Después de mucho suplicar, la deidad vuelve a mandar agua, dejando un charco delante de la casa del elefante, creyéndose el dueño de ésta.

Mientras sale a buscar comida deja a una tortuga al cuidado del charco. Pero, los animales hacen caso omiso del vigilante y consiguen tomar de éste, lo cual enfurece al elefante cuando se entera y trata de aplastar a la tortuga. El Dios de la lluvia acude entonces a dar una lección.

Es un cuento sencillo que nos muestra la gran vulnerabilidad que tenemos frente a la naturaleza y, en este caso, hacia el agua. Las ciudades son como ese elefante: cortamos nuestros árboles para construir casas y calles sin pensar que ellos nos ofrecen cobijo y nos protegen de los deslaves con sus raíces. El agua también debe poder fluir, si obstruimos su paso se estanca y en cantidades grandes destruye aquello que consideramos más fuerte.

Sobre todo, el agua escasea; es un bien común que todos debemos cuidar y compartir. Podemos hacer mucho desde nuestros hogares para ahorrarla, aquí te propongo las ideas más sencillas de realizar, y no tienen costo:

Cierra la llave del lavabo mientras te enjabonas las manos, te rasuras o te lavas los dientes, puedes usar un vaso para estos dos últimos (una llave abierta consume ¡hasta doce litros de agua por minuto!).

Usa regadera, en vez de tina al bañarte; cierra la llave mientras te enjabonas o trata de bañarte en cinco minutos.

Junta el agua de la regadera en una cubeta mientras sale fría y úsala para el inodoro, para tus macetas o para trapear.

En el tanque del inodoro coloca dos botellas cerradas llenas de agua. Ahorrarás unos doce litros de agua ¡en cada descarga!

Al lavar la vajilla cierra la llave mientras la enjabonas, enjuaga la loza “en grupos” (primero todos los vasos, por ejemplo); así aprovechas mejor el agua. Procura no abrir toda la llave para enjuagar la vajilla.

Lava las frutas y vegetales en un tazón y no bajo el chorro de agua.

Cuando laves la ropa: llena la lavadora.

Repara las tuberías y llaves que goteen en cocinas y baños.

Riega las plantas al anochecer.

¿Sabes qué? Aplicando estos trucos puedes ahorrar hasta cuarenta por ciento del agua ¡vale la pena!

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