25 | mar | 2011
| Fotografía por: Stock
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El agua
más cara del mundo

Entro a una popular tienda de conveniencia, sediento de dudas, más que de líquidos, me dirijo a las puertas de vidrio que separan las bebidas del calor que impera en la ciudad, checo el precio del agua embotellada de litro: la más cara 17 pesos, la más económica 14.

Salgo de la tienda con una botella de agua de un litro, me dirijo a la gasolinera contigua, termino el agua que contiene el envase plástico, y le pido al despachador que llene el recipiente del derivado petrolífero, del cual dependen la mayoría de los automóviles del orbe; lo llena, me cobra y pago 10.57 pesos por un litro de gasolina contenido en una botella plástica de agua purificada.

En México, potencia petrolera mundial en posible extinción, el agua es más cara que el combustible químico que domina la economía mundial. ¿Les parece absurdo? ¿Difícil de creer? ¿Valdrá el agua tanto?

En búsqueda del absurdo perdido, me oriento a investigar las aguas más caras del mundo, si bien creía que el mercado mexicano era ya un abuso, me quedo deleitado ante las estratagemas mundiales: Bling H20, 40 dólares por una botella de 750 ml., agua embotellada que se jacta de tener un proceso de nueve pasos para su filtración, además de una campaña mediática que incluye astros de la música, niñas ricas y estrellas hollywoodenses. En el lado exótico-aventurero podríamos mencionar a Hawaiian Deep Seawater con su módico precio de 33.50 dólares por 2 onzas (algo así como 402 dlls. por 750 ml.) y que garantiza que deleitarás un agua procedente de un manto submarino localizado a 915 pies de profundidad, además viene certificada por un sello del gobierno hawaiano, el cual ostenta denominación de origen. Por último, el verdadero timo, agua de grandisisisisisisísima calidad contenida en recipientes dignos de su pureza y cualidad única, dos muestritas: Acqua di Cristallo Tributo a Modigliani, ínfimos 60 mil dólares por una botella de 125 ml. y la Bling H20 The Dubai Collection “The Ten Thousand” de modestos 2,600, y lo debe de valer, ya que presumen que el envase viene decorado con diez mil swarovskis, sin duda alguna la fantasía fetichista de la intelectual del jet set Paris Hilton.

Lo anterior refleja un paradigma sumamente patético al exponer que la consciencia del agua ha tomado un giro –no sólo consumista–, sino a su vez, ha evolucionado hacia el despilfarro-elitista-mediático-hipersuperficial. Los esfuerzos mundiales por salvaguardar un bien común de la humanidad, han servido de plataforma para encarecer aquello que veníamos encareciendo desde décadas.

Creo que somos una raza sedienta, realmente sedienta de todo aquello que podemos explotar; nuestra verdadera sed debe enfocarse a buscar que prevalezca aquello que no cuesta nada y lo cuesta todo…

Lo importante no es cuál es el agua más cara del mundo, sino saber que ésta debe ser lo más importante de preservar en el mundo, si lo logramos, tal vez el agua nunca llegue a ser el producto más caro de la historia de la existencia humana.



P.D. LITERARIA:
¿Quieres saber qué significa estar muriendo de sed? Les recomiendo leer el crudísimo relato “Dios en la tierra” de José Revueltas, uno de los maestros de la narrativa contemporánea mexicana. Lo pueden disfrutar en su versión electrónica.

O, reflexionar sobre la absurda demanda del agua envasada con Historia del agua embotellada.

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